Que bestias!
No todos podemos examinar previamente lo que estamos adquiriendo y no nos queda más que confiar en la "pomada" que nos venden. Muchas veces para poder darnos una mejor idea de las características del producto recurrimos a internet para tratar de averiguar mayor información y ahí nos encontramos con enormes cantidades de ella en forma de artículos, ofertas, fotos, comentarios de otros usuarios, etc., etc. Y simplemente, en muchos casos "picamos el anzuelo" con las hermosas carnadas que nos están pasando por nuestra vista. Finalmente, cuando estamos ya utilizando nuestro comprado producto, nos enteramos que las cosas no son como nos las pintaron y aparte de sufrir más de alguna rabieta prometemos no volver jamás al lugar.
En mi afán de describir las termas de Chile he tratado de dar la información más fidedigna posible, pero muchas veces basado en internet ya que, a pesar que tengo programado un viaje de acercamiento a todos los lugares que me falta conocer y fotografiar, no me ha sido posible saber directamente de algunos casos. Y es esta la razón de este post en mi blog de termas. Uno de mis representados rotundamente ha engañado a uno de mis clientes presentando a través mío una muy falsa impresión en todo sentido acerca de sus instalaciones y atención. No lo nombraré en respeto a la ética y a que no desearía ser demandado como consecuencia de esto, pero sin embargo, quizá muy pronto lo notarán porque trataré de retirar la representación de mi sitio hacia él o bien trataré de hacerle ver que sus métodos no son los correctos y que para continuar debe realizar cambios en sus infraestructura y en su personal.
Este tema no es nuevo, más aún, es demasiado común en nuestro país y, entonces, si queremos entregar buenos servicios de turismo, debemos considerar basicamente prescindir del engaño y las malas prácticas para atraer a nuestros clientes. No puede ser aceptable ni en la más pequeña de las empresas y menos en una empresa que se considera grande y ubicada en una ciudad de gran movimiento turístico. Así que, amigos de esa empresa, si por casualidad leen este artículo, traten de enmendar el rumbo y obtengan el billetito con las mejores armas que posean.
Saludos
En mi afán de describir las termas de Chile he tratado de dar la información más fidedigna posible, pero muchas veces basado en internet ya que, a pesar que tengo programado un viaje de acercamiento a todos los lugares que me falta conocer y fotografiar, no me ha sido posible saber directamente de algunos casos. Y es esta la razón de este post en mi blog de termas. Uno de mis representados rotundamente ha engañado a uno de mis clientes presentando a través mío una muy falsa impresión en todo sentido acerca de sus instalaciones y atención. No lo nombraré en respeto a la ética y a que no desearía ser demandado como consecuencia de esto, pero sin embargo, quizá muy pronto lo notarán porque trataré de retirar la representación de mi sitio hacia él o bien trataré de hacerle ver que sus métodos no son los correctos y que para continuar debe realizar cambios en sus infraestructura y en su personal.
Este tema no es nuevo, más aún, es demasiado común en nuestro país y, entonces, si queremos entregar buenos servicios de turismo, debemos considerar basicamente prescindir del engaño y las malas prácticas para atraer a nuestros clientes. No puede ser aceptable ni en la más pequeña de las empresas y menos en una empresa que se considera grande y ubicada en una ciudad de gran movimiento turístico. Así que, amigos de esa empresa, si por casualidad leen este artículo, traten de enmendar el rumbo y obtengan el billetito con las mejores armas que posean.
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